Por qué usar el punto en X para amigurumis en lugar del punto tradicional

2026.07.13
Por qué usar el punto en X para amigurumis en lugar del punto tradicional

Un sábado de lluvia en marzo, de esos en los que Granada se vuelve gris y el frío se cuela por las rendijas de las ventanas viejas cerca de la universidad, me quedé mirando el estante de mis 'terminados'. Había un pulpo pequeño, de los primeros que hice, con ocho patas que terminaron asimétricas por un mal conteo. Pero lo que más me molestó esa tarde no fue la asimetría. Fue ver cómo el relleno blanco se asomaba entre los puntos como si la pieza tuviera poros abiertos, o como si el amigurumi estuviera sudando nubes de polifibra. Ver ese pulpo con los ojales tan estirados que el relleno parece una nube escapando de una red fue el detonante para abrir el cajón de los errores.

Ese cajón es mi recordatorio honesto. Allí guardo la bufanda que terminó torcida porque el chain stitch se apretó de más y varios intentos de esferas que parecen más bien huevos abollados. Al revisarlos, noté un patrón: todos usaban el punto bajo tradicional, el que te enseñan en cualquier vídeo rápido de Pinterest. Ese punto que forma una 'V' perfecta. Es bonito para una manta, pero para un muñeco que tiene que aguantar tensión, esa 'V' se estira, se inclina y deja ver las vergüenzas del relleno.

La diferencia técnica: Yarn Over vs. Yarn Under

Pasé la primera mitad del sábado investigando en un par de libros que tengo por la editorial y tropecé con un concepto que no había aplicado en mis seis años de ganchillo: el punto en X o punto bajo cruzado. La diferencia no está en el gancho ni en el hilo, sino en cómo mueves la muñeca. En el punto tradicional (V-stitch), haces dos lazadas pasando el hilo por encima del ganchillo (Yarn Over + Yarn Over). En el punto en X, la mecánica cambia: la primera lazada se hace pasando el ganchillo por encima del hilo (Yarn Under) y la segunda se mantiene tradicional (Yarn Over).

Primer plano de un amigurumi con puntos abiertos dejando ver el relleno blanco.

Parece una tontería, un cambio milimétrico, pero altera la estructura física del tejido. Al hacer ese primer Yarn Under, el hilo se cruza sobre sí mismo creando una 'X' pequeña y cerrada. A mediados de mayo, después de tres fines de semana de pruebas constantes, la diferencia visual era innegable. Mientras que el punto en V tiende a desplazarse lateralmente —lo que los manuales llaman V-stitch slant—, el punto en X se apila de forma mucho más vertical, casi como si estuviéramos trabajando con píxeles en lugar de lana.

La batalla contra la memoria muscular

Intentar cambiar la forma en que mueves el gancho después de años de inercia es frustrante. Mi mano derecha sabía perfectamente qué hacer, y obligarla a ir por debajo del hilo se sentía como intentar escribir con la izquierda. Usé un ganchillo de 2.5mm, la medida que suelo preferir para hilaza de algodón del número 6, buscando la máxima densidad. El roce áspero del hilo de algodón mercerizado contra el dedo índice cuando la tensión del punto en X se vuelve demasiado firme empezó a dejarme una marca roja al final de la tarde. No es un punto relajado; requiere atención y un poco más de fuerza.

Incluso después de un par de fines de semana, el gancho todavía se me escapaba en el tercer round de aumentos. El punto en X es más corto que el tradicional, lo que significa que la pieza queda un poco más pequeña y mucho más rígida. Si te descuidas con la tensión, el tejido se vuelve tan apretado que insertar el ganchillo en la siguiente vuelta se convierte en una lucha personal contra la fibra. Es en esos momentos cuando recuerdo por qué elegir el tamaño de aguja para amigurumis adecuado es tan crítico; si me hubiera quedado con mi gancho de 4mm, el efecto se habría perdido por completo.

Comparación técnica entre el punto bajo tradicional en V y el punto bajo en X.

¿Por qué el punto en X gana en estética?

La victoria visual del punto en X llega cuando terminas la pieza y la rellenas. Como la estructura es cruzada, los huecos entre puntos son prácticamente inexistentes. No importa cuánto aprietes el relleno (y vaya si he tenido que aprender cómo rellenar amigurumis para que queden firmes y sin bultos), la 'X' se mantiene cerrada. En cambio, la 'V' tradicional se abre por la base cuando el volumen interno presiona hacia fuera.

Además, está el tema de la alineación. Al tejer en espiral, el punto en V se va torciendo hacia la derecha (o hacia la izquierda si eres zurda). Si estás haciendo un patrón con cambios de color geométricos, las líneas terminan pareciendo una escalera de caracol. El punto en X reduce esa inclinación significativamente. Las filas parecen más ordenadas, más 'profesionales', aunque yo sólo sea alguien que pinta los sábados con lana y un gancho en un piso de Granada.

Ganchillo de 2.5mm y algodón mercerizado listos para practicar el punto en X.

El reverso de la moneda: la rigidez excesiva

Pero no todo es perfecto en el mundo del Yarn Under. Después de un mes completo de práctica real, me di cuenta de algo que no venía en los mini-cursos de Hotmart que he ojeado. El punto en X puede arruinar la estructura de amigurumis con movimiento. Al ser un tejido mucho más denso y menos elástico, la pieza pierde flexibilidad.

Intenté hacer una muñeca con piernas largas que se suponía debían colgar de forma natural. Al usar el punto en X, las piernas quedaron tan rígidas que la muñeca parecía estar en constante estado de rigor mortis. No había forma de sentarla sin que las extremidades saltaran hacia adelante como palos de helado. Para piezas que necesitan 'caída' o movimiento, la 'V' tradicional sigue siendo la reina por su elasticidad natural. Es una cuestión de honestidad con el patrón: ¿quieres una armadura de píxeles o un muñeco blandito?

Muñeca amigurumi rígida tejida con punto en X mostrando la falta de flexibilidad.

La decisión de los sábados

A día de hoy, he adoptado el punto en X como mi estándar personal para casi todo lo que se queda en mi estante. Me gusta esa textura de armadura, la limpieza de las disminuciones invisibles sobre una base de cruces y la seguridad de que el relleno no intentará escapar en un par de meses. Es cierto que cansa más la mano y que el avance es un poco más lento porque el punto es más bajo, pero el acabado final aguanta mejor la inspección de los lunes de mi sobrina, que es brutalmente honesta con los fallos.

Si estás empezando y te sientes torpe, no te agobies. Yo misma sigo teniendo sábados donde el conteo de puntos se me desfasa por dos y tengo que deshacer media cabeza porque la tensión del Yarn Under me ha jugado una mala pasada. El crochet es, al final, un ejercicio de paciencia. Si te apetece probar cosas nuevas, siempre puedes buscar donde conseguir mil patrones de amigurumis para practicar los sábados y dedicar una tarde entera sólo a probar la diferencia entre una lazada por arriba y otra por abajo.

Amigurumi terminado con punto en X con un acabado profesional y denso.

Al final, la gracia es el ejercicio en sí. No busco una certificación textil ni montar un negocio. Me basta con ver cómo un hilo de algodón se convierte en algo sólido bajo mi gancho. Eso sí, recuerda que la química de los tintes puede variar; un algodón mercerizado de un color oscuro suele sentirse más rígido que uno natural o pastel, lo que afecta directamente a la tensión de tu punto en X. Haz siempre una prueba pequeña, lávala si es necesario, y observa cómo se comporta antes de comprometerte a tejer una pieza entera. Mis sábados ahora son un poco más técnicos, pero mis amigurumis ya no sudan nubes.